El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, a través del Observatorio Nacional de Política Criminal – INDAGA, analizó la experiencia del programa Barrio Seguro que implementa el gobierno en cuatro zonas -de Lima y Callao- con el propósito de hacer frente a la delincuencia que afecta a la capital.

Mediante la publicación “De la intervención a los resultados: Hacia una medición de la seguridad en los Barrios Seguros de Lima y Callao” (https://indagaweb.minjus.gob.pe/boletines/documentos-de-trabajo/) se evaluaron las acciones desarrolladas en Barrios Altos, el Centro Histórico del Rímac, Huáscar, en San Juan de Lurigancho y Sarita Colonia – Tiwinza, en el Cercado de Callao.

El principal hallazgo de este estudio, según los indicadores analizados a través de 783 personas encuestadas, es que existen resultados positivos. Específicamente, en los indicadores de percepción de vigilancia (junta vecinal, policial, patrullaje integrado y serenazgo), así como de seguridad y confianza en la policía.

En el Rímac, por ejemplo, durante los últimos dos años aumentó la vigilancia de las juntas vecinales en el Centro Histórico, pasando de 5.2% a 13.8%, entre 2017 y 2019. Este aumento de 8.6 puntos porcentuales brinda alcances sobre las mejoras que se pueden seguir haciendo en el servicio. No obstante, los vecinos perciben que la vigilancia exclusiva del serenazgo ha disminuido, pasando la percepción de vigilancia del serenazgo de 29.2% (2017) a 18.3% el 2019; sin perjuicio de ello, aprecian un incremento de la vigilancia policial.

En Barrios Altos, los encuestados señalan que existe más vigilancia y presencia de la Junta Vecinal en el territorio, pues evidencian un notorio aumento; pasando de 15.1% (2017), a 19.8% (2019). Y, en particular, destacan las acciones destinadas al patrullaje integrado. Sin embargo, cuando se les pregunta si consideran que podrían ser víctimas de algún delito, en consideración a las actividades que realizan y los espacios por los que se movilizan, existe crecimiento en dicha percepción, de 74.3% (2017) a 78.8% (2019).

De otro lado, en la zona de Huáscar, los vecinos señalan que hay un aumento en la vigilancia que realizan los miembros o integrantes de las Juntas Vecinales, pues va de 5.1% (2017), a 21.5% (2019). Asimismo, destacan el incremento del patrullaje integrado; y al ser consultados si creen que pueden padecer de algún robo, o de intento de robo, existe un descenso sobre esa percepción. Pasa de 83.9% (2017), a 82.5% (2019).

En el Callao, en cambio, los encuestados aseguran que el patrullaje que realizan policías y serenos, de manera articulada aumentó de 23.6% a 28.5%, del 2017 al 2019. Sobre la percepción de la vigilancia de efectivos policiales en el barrio, se advierte un descenso de 63.9% (2017) a 59.8% (2019).

En ese sentido, una de las conclusiones a la que llega el estudio es que, resulta fundamental el mayor despliegue de intervenciones multisectoriales y multinivel que contengan una clara participación de la ciudadanía como un actor más activo. Asimismo, se requiere alcanzar intervenciones diferenciadas en los barrios según los factores de riesgo presentes en cada uno.

Finalmente, es pertinente resaltar que desde el inició de la implementación de Barrio Seguro, el Estado peruano destinó importantes esfuerzos y recursos orientados a la prevención de la inseguridad y al control de la criminalidad en determinados territorios de todo el país, con características de vulnerabilidad al delito. Por lo cual, el presente estudio resulta útil para conocer los resultados y efectos del programa Barrio Seguro en estas cuatro zonas de Lima, permitiendo, además, descubrir qué otras necesidades tienen estos barrios, con la finalidad de poder plantearse nuevas maneras de intervención y atender sus necesidades en materia de seguridad ciudadana.